Introducción a Wadi el-Hudi

¿Qué es Wadi el-Hudi?

Wadi el-Hudi es un área localizada en el desierto oriental, al sureste de Asuán, y en época antigua fue una explotación minera, pues su geología es única. Contiene docenas de emplazamientos arqueológicos, desde el Paleolítico (hace 200.000 años) hasta época islámica (hace 1.000 años), que se mantienen como cápsulas del tiempo en medio del desierto.

Los emplazamientos egipcios son los más importantes, con asentamientos amurallados, minas de amatista e inscripciones rupestres que datan del Reino Medio (c. 2000-1700 a.C.) y del periodo Romano (c. siglos I a.C.-IV d.C.). Los restos arqueológicos presentan una increíble conservación, los muros de los asentamientos conservan los dos metros de altura originales, la cerámica antigua cubre toda la superficie y muchas inscripciones se encuentran en las rocas que rodean los asentamientos y las minas.  

¿Ha habido más expediciones a Wadi el-Hudi?

Antes de nuestra expedición, geólogos y arqueólogos estudiaron Wadi el-Hudi de manera intermitente desde 1917, cuando el geólogo Lalib Nassim descubrió los yacimientos antiguos. En la década de 1940 el egiptólogo Ahmed Fakhry llevó a cabo una prospección del área, donde identificó 14 emplazamientos arqueológicos y unas 100 inscripciones. Fakhry publicó sus ilustraciones y fotografías de las inscripciones del Reino Medio en 1952, por lo que Wadi el-Hudi captó la atención de los egiptólogos. En 1980, Ashraf Sadek completó la publicación de los primeros trabajos de Fakhry. Diez años más tarde, los arqueólogos comenzaron a trabajar en Wadi el-Hudi tras haber sido visitado por Ian Shaw, Robert Jameson, Rosemarie Klemm y Dietrich Klemm en la década de 1990, como parte del estudio que estos realizaron sobre la minería en el Egipto antiguo. Sin embargo, cuando la Expedición de Wadi el-Hudi comenzó con su trabajo en 2014, quedaba mucho por descubrir.

Para las publicaciones anteriores puedes ver nuestra sección de publicaciones.

La Expedición de Wadi el-Hudi se apoya en el trabajo de investigadores anteriores y es el primer proyecto que aporta un enfoque holístico, al aplicar un estudio de las evidencias textuales, arquitecturales, de cultura material y un análisis científico.


¿Por qué surgió la Expedición?

La Expedición de Wadi el-Hudi comenzó en 2014 con el objetivo de registrar y conservar los monumentos de Wadi el-Hudi. Los trabajos de Fakhry sacaron a la luz la mita de las inscripciones y menciono muy brevemente los descubrimientos sobre la arquitectura y la arqueología. Su trabajo preliminar, junto con Shaw, en Wadi el-Hudi mostraba el enorme potencial que la arqueología y las inscripciones tenían para conocer más sobre la minería, la historia y la organización del estado en el Egipto antiguo. En efecto, además de su destacada importancia para el estudio de las expediciones mineras, Wadi el-Hudi puede cambiar lo que hasta hoy conocemos como la historia política y social del Egipto antiguo.

Nuestra Expedición busca responder a una gran variedad de preguntas sobre la historia y la cronología del Reino Medio, la organización y el abastecimiento de las expediciones mineras organizadas por el estado, la mecánica de la minería de piedras semipreciosas, las interacciones entre nubios y egipcios, el aprovisionamiento de medios por parte del estado, la alfabetización entre las clases administrativas y militares egipcias, esclavitud y lugares de trabajo forzado, y mucho más.

Desde 2014 hemos realizado cinco campañas arqueológicas (puedes ver debajo nuestros hallazgos) y esperamos con entusiasmo la oportunidad de poder seguir haciendo importantes descubrimientos en nuestra siguiente campaña. Estamos orgullosos de poder trabajar con el Ministerio de Antigüedades egipcio y con los Inspectores de Asuán para descubrir, estudiar y conservar los monumentos del desierto oriental y así preservar el patrimonio cultural egipcio. La investigadora Kate Liszka, Californa State University San Bernardino, dirige la expedición y es apoyada por los codirectores Bryan Kraemer, supervisor principal y epigrafista, y la Doctora Meredith Brand, ceramóloga principal.


¿Qué se ha descubierto en Wadi el-Hudi?

Desde 2014 la Expedición de Wadi el-Hudi ha estado mapeando, documentado y excavando 41 emplazamientos arqueológicos ya descubiertos. También hemos mapeado 11 emplazamientos arqueológicos, identificado 25 nuevos, descubierto unas 100 nuevas inscripciones y llevado cientos de artefactos al almacén del Ministerio de Antigüedades egipcio para su futuro estudio y conservación. Asimismo, hemos llevado a cabo 11 excavaciones de prueba a 4 emplazamientos para conocer cómo era la vida de los habitantes en el desierto oriental y cómo la administración central supervisaba estas expediciones mineras. Hemos descubierto 14, nuevas e históricamente relevantes, estelas (o monumentos inscritos) así como 45 inscripciones demóticas y griegas en óstraca (fragmentos de cerámica o piedra cuyo uso se asemeja al del papel actualmente) que pueden reescribir la historia política y social sobre la minería del Egipto antiguo. Las primeras campañas marcaron el inicio de un trabajo, de largo recorrido, de investigación de estos tesoros arqueológicos en el desierto.

Aquí puedes encontrar mucha más información sobre las minas y asentamientos de Wadi el-Hudi, donde hemos centrado la mayor parte de nuestra actuación arqueológica y de mapeo.


¿Qué se perdería si no se sigue estudiando Wadi el-Hudi?

Wadi el-Hudi es una parte importante del patrimonio cultural de Egipto, pues sus inscripciones y restos arqueológicos son cruciales para el conocimiento de la historia del Egipto antiguo. El buen estado de conservación del yacimiento permite reconstruir los detalles sobre la vida diaria y el trabajo llevado a cabo en ellos. Asimismo, puede aportar información que responda a cuestiones sobre la cultura, sociedad e historia de Egipto, no solo sobre las expediciones mineras. Para poder recopilar la mayor parte de datos posibles de los emplazamientos trabajamos metódicamente y con un tiempo suficiente que nos permita excavar y documentar los 41 emplazamientos de Wadi el-Hudi. Tras cinco campañas todavía tenemos 20 emplazamientos bastante prometedores que necesitan ser mapeados, fotografiados y excavados, para seguir aprendiendo sobre las formas de vida en el desierto, así como el papel del estado y su gestión. Nuestras excavaciones continuarán buscando nuevos hallazgos de gran importancia, como nuevas inscripciones relativas a los egipcios y nubios en estas expediciones.

Las excavaciones y prospecciones son solo una parte de la misión. Con cada cuadricula prospectada y excavada descubrimos miles de artefactos que necesitan ser analizados y cuidadosamente estudiados. Este trabajo requiere estudiar los restos de plantas, huesos de animales, restos de la actividad minera, herramientas de piedra, carbón y cerámica que nos permite conocer cómo vivía la gente de Wadi el-Hudi, qué comían, de donde conseguían la comida u otros bienes materiales, el medioambiente del momento, el proceso y tecnología de la minería, las fases de ocupación de los emplazamientos, y mucho más.

Al tratarse de un yacimiento localizado en el desierto y con destacada importancia para el patrimonio, uno de los principales objetivos de la Expedición de Wadi el-Hudi es la protección y conservación de monumentos e inscripciones. Asimismo, necesitamos conservar y restaurar cientos de fragmentos de piedra que corresponden a 11 estelas de piedra y que tienen importantes inscripciones. Esperamos poder reconstruirlas para su futuro estudio y exposición en museos egipcios.

El moderno desarrollo del área en el que se encuentra Wadi el-Hudi amenaza el trabajo arqueológico. Sin una financiación para un futuro trabajo arqueológico y de conservación, toda la información sobre cómo la gente vivía, trabajaba y moría en las expediciones mineras se perderá para siempre y los yacimientos no podrán conservarse para las generaciones futuras.


¿Está Wadi el-Hudi en peligro?

¡SÍ! Wadi el-Hudi está en un peligro constante de destrucción por la moderna minería ilegal y el robo que tienen lugar en el desierto oriental, así como la reapertura de nuevas operaciones mineras cerca de las antiguas. Estas actividades amenazan con destruir los restos arquitectónicos de los antiguos asentamientos, sus artefactos y sus inscripciones. La Expedición de Wadi el-Hudi trabaja a contrarreloj para documentar cuantos monumentos sean posibles. A pesar de que hayan sobrevivido durante miles de años la región pronto se verá afectada en pocos años y de manera irreversible por la moderna actuación antrópica. Debemos estudiar estos monumentos ahora porque la valiosísima información, por su cantidad y calidad, desaparecerá pronto. Ahora es nuestra única oportunidad.


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